Nunca me había sentido tan deseada como estos últimos meses. Un deseo que siento que va más allá de lo físico.
Aparte de deseada también me siento segura, cuidada, escuchada, comprendida. Aunque ella me diga que no hay nada que comprender, siento que lo hace.
Es tan fácil y tan natural compartir desde un simple meme hasta mis miedos más profundos. Miedos, heridas, complejos... Ella los besa en la distancia física que nos separa y aún así la siento muy cerca.
Últimamente cuando algo me preocupa apenas sobrepienso, y ya es decir, porque lo sobrepienso todo. En el momento en que me doy cuenta de la danza mental, se lo cuento y no juzga, me acompaña. Apenas siento angustia y presión al contarle lo que sea. No tiene una solución mágica a mis rayadas, pero sentirme comprendida las aligera y me da claridad para solucionarlas por mi cuenta.
Aparte de conocer a una persona preciosa, también estoy conociendo partes de mí que me está gustando descubrir, como mi sensualidad. Nunca me había sentido sensual ni sexy porque lo asocio a la feminidad, que es algo de lo que he huido siempre. Aunque una feminidad mal definida, superficial, la de la expresión de género. Ahora sé que nada tiene que ver lo femenino con la ropa o un rol. Siento que lo es la delicadeza, la escucha, el cuidado, el conocerse despacio y cada vez más profundo. El deseo por el conjunto y no solo por el físico. Y la sensualidad.
A la vez que la conozco, surge en mí esa parte de feminidad reprimida. Está saliendo a la superficie de una manera tan delicada y natural que lo único que puedo hacer es abrazarla.
Me está gustando mucho sentirme cómoda con mi cuerpo, con mis emociones, con mis deseos. Es como si tras mucho tiempo atascados, mis engranajes estén comenzando a fluir.
Ya comenzaba a autodescubrirme por mi cuenta, y de verdad que estaba empeñada en hacerlo yo sola, pero confieso que me está encantando hacerlo acompañada.
Qué suerte poder compartir todo esto con ella. He conocido buenas personas, pero ella se lleva la medalla de oro. Tan buena, tan inteligente, tan divertida e idiota como yo. Tan cariñosa conmigo y atenta. Todavía no me acostumbro porque mi rol ha sido el de cuidar, la que está a todo, y que ahora me cuiden... No solo son palabras, también son sus gestos de cuidado. Se anticipa, me tiene en cuenta.
Y me desea, tantísimo como la deseo yo. Tanto, que si mi piel pudiera hablar, la llamaría a gritos.
[Que yo venía a contar que me veo tope sexy en ese tipo de fotos sin haber sido mucho de eso, pero me he ido por las ramas. No regrets xD Y que me quedo con la reflexión de que no es lo mismo hacerse esas fotos para que te deseen, que hacértelas porque deseas a quien las recibe.]