Tu sáfica de confianza

Las importantes

Mi parte mental lleva un tiempo en proceso de entender que se puede querer a alguien (románticamente hablando) y eso no invalida que pueda querer a otra persona.

Tengo la suerte de cruzarme virtualmente con personitas maravillosas que reflexionan sobre estos temas de maneras mucho más profundas y con más claridad de la que yo le pueda dar. (Bettie y Sarainfluencer, os miro a vosotras.) Gracias a eso mis pensamientos e ideas se ordenan, lento, pero las voy integrando.

No quiero cantar victoria, porque ya sabemos que los duelos no son lineales, pero parece que aparte de mi mente, mi corazón empieza a entenderlo también.

En una de mis múltiples conversaciones imaginarias con ella lo he entendido. Bueno, era una discusión, o algo así. Seguro que no soy la única que se imagina estas cosas, no me juzguéis.

Le decía que no estaba enfadada con ella, que estaba enfadada conmigo por todavía tener ganas de besarla, que vaya mierda tantos meses en terapia para seguir igual. Que estaba cansada de fingir ser neurotípica, que me agota enmascarar lo que siento, aunque la mayor parte del tiempo ni sepa lo que estoy sintiendo, sobre todo cuando es enfado y a la vez ganas de besar. Ella estaba serena y yo quería romper cosas, y le decía que quería romper cosas, pero que daría igual porque después de romperlas seguiría queriéndola. Y ahí algo me ha hecho clic.

Me he dado cuenta de que no es la única. A lo largo de mi vida me he enamorado unas cuantas veces, pero muy pocas tienen todavía un asiento reservado en mi pecho.

Por supuesto, está esa chica con la que me di cuenta de que igual me gustaban las chicas a los catorce años. También la primera de la que me enamoré hasta las trancas con diecisiete. De la que me dejó dos veces en mes y medio con veintitrés. Con la que nos llevamos mejor de amigas que de lo que fuera porque ella no quería etiquetarlo con veintiocho. También con quien compartí casi ocho años y medio y todavía duele.

Y ahora, esta otra persona, aunque ya no esté en mi vida (porque yo se lo pedí), forma parte de esta exclusiva lista.

A las que voy a querer siempre.

A las importantes.

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Comments
  1. Bettie — Jun 15, 2025:

    Los corazones grandes tienen potencia para querer mucho y memoria RAM suficiente para la multitarea que haga falta.

    ❤️

  2. tusaficadeconfianzaJun 15, 2025:

    @Bettie jo, me ha gustado mucho eso. Gracias ❤️

  3. ErPé — Jun 16, 2025:

    Hay personas que nos dejan rastro y a las que no hay porque borrar. Incluso si se han comportado como una mierda, nos podemos quedar con la versión que sí nos llegó, con los momentos que nos hicieron crecer o que simplemente nos hicieron felices.

    Y por supuestísimo que habrá más, donde y cuando menos lo esperemos, y será gracias a la gente que quisimos que estaremos mejor equipades para la que querremos.

  4. tusaficadeconfianzaJun 16, 2025:

    @ErPé Pues sí, al final aprendemos de todas y para el futuro estaremos más preparades para querer mejor ❤️

  5. Susana — Jun 16, 2025:

    Toda persona que nos llenó y nos hizo feliz en alguna etapa de nuestra vida deja un rastro imborrable, incluso algunas que nunca tuvimos ni tendremos pero que nos hicieron soñar y desear se quedan.

  6. tusaficadeconfianzaJun 16, 2025:

    @Susana Totalmente 😊