Tu sáfica de confianza

Pacto inmortal

Con este relato salgo de mi zona de confort, pero no del todo porque sigue habiendo humor. Lo he escrito para un especial de Halloween del taller de escritura. Espero que lo disfrutéis :)


El día que firmé el pacto de inmortalidad fue el mejor de mi vida. O eso creía.

No leí la letra pequeña, no llevaba las gafas de cerca. Pensé que convertirme en inmortal me curaría la presbicia. Mentira. No cura nada, la única diferencia es que no te mueres.

Tengo el cuerpo lleno de cicatrices, muchas a la altura del corazón. Los mortales tienen la manía de apuñalarme en el pecho. Como este infeliz ahora mismo, que no para de asestarme cuchilladas a ver si me muero y dejo de intentar rebanarle el brazo con un cuchillo eléctrico. Es un fastidio porque me quedé sin gasolina para la motosierra, que es mucho más eficiente, por obvias razones.

Me hago el muerto a ver si se está quieto, se me da bien porque desde que soy inmortal no tengo pulso. No entiendo la ciencia exacta de cómo funciona, pero el ser con quien hice el pacto no parecía muy puesto en otro tema que no fuese firmar contratos. Un mandao de toda la vida. Él cobró su comisión y yo obtuve un acuerdo de mierda: una vez al año tengo que ofrecer un sacrificio múltiple a su jefe para mantenerle contento y que no me haga arder en los infiernos. Lo digo en plural porque son varios, bueno, infinitos, por eso de la inmortalidad y arder hasta el fin de los tiempos. No me apetece demasiado, soy más de clima frío, por eso vivo en una cabaña perdida en el bosque, con lago y todo. Un chollazo.

Parece que el Larry este ya se ha quedado satisfecho. Es el típico quarterback bravucón, qué rabia me dan. Me he cargado a su novia la cheerleader hace un rato mientras se lo montaban en el sótano. Seguro que no estaban usando condón, en realidad le he hecho un favor a Jennifer decapitándola. Solo me faltan cuatro miembros más para montar el puzle del ritual.

Qué manía tienen con acercarse a ver si todavía respiro, ¿no has visto películas de terror, Larry? Le doy un cabezazo, cae de espaldas y me siento sobre su pecho. Aprovecho que aún está aturdido para terminar de rebanarle el brazo. Ya podría dejar de gritar, no quiero que vengan los demás a intentar salvarle, es más fácil de uno en uno. Vale, lo confieso, también es más divertido, y solo es una vez al año, no hace daño. Bueno, a ellos sí.

Larry se queda lloriqueando y desangrándose en un rincón de la cocina. Voy a tener que matarlo para que no intente recuperar su brazaco de lanzador y me fastidie el ritual. Abro los cajones, ¡vaya desastre! Qué empeño tienen con robarme los utensilios para atacarme, luego lo tendré que ordenar a ver qué falta y hacer una visita al Walmart. Cojo mi tenedor de dos puntas favorito, le trincho como un pavo justo en el corazón y deja de dar la murga.

Venga, solo quedan tres.

Voy a utilizar el viejo truco del efecto mariposa. Enciendo la radio a todo volumen, los otros cuatro vienen a ver qué pasa, descubren el cadáver de Larry y mientras están en shock bloqueo todas las salidas. Un clásico. Mira, la inteligente del grupo ha encontrado a Jennifer. Me cae bien. Como me sobra uno a esta la dejaré vivir.

Si Steve no hubiese contado ese chiste racista mientras quemaban nubes en la hoguera, ahora no sería el siguiente. A este le amputaré una pierna, por eso, y por reírse de que Heather es virgen todavía. Nadie se mete con mi final girl.

Menudo capullo, ha entrado en pánico al no poder salir y se ha ido corriendo hasta el ático a ver si tiene cobertura. Mientras, los otros tres discuten abajo y el pijo de Howard, el del club de debate, se cree superlisto por trazar un plan para detenerme, así que voy a por Steve. En qué momento elegí una cabaña tan grande. Ah, sí, porque era un chollo.

Vaya atontado, tiene medio cuerpo fuera de la ventana buscando señal. Se va a matar antes de que le corte la pierna. Aunque se la podría guillotinar con la ventana, igual es una ventaja. Dicho y hecho, es que no podía ser más tonto. Al menos este se ha matado con la caída en altura y yo ya tengo tres miembros en el saco.

Abajo gritan. Normal, Steve no ha caído en una postura muy estética que digamos. A nadie le sienta bien reventarse el cráneo contra las piedras y quedarse retorcido con la arteria femoral todavía expulsando sangre a chorro.

Quedan Howard, Lavinia y Heather. Creo que a Howard lo voy a dejar para el final, para que se crea listo, pero luego vea que no. Así que…, ¿pierna o brazo? No tendría que haberme dejado llevar tan rápido decapitando a Jennifer, era más flacucha que Lavinia. Esta está mazada por la natación, va a ser complicado.

Anda mira, se ha encerrado en un dormitorio con Heather y están haciendo ruido, aunque no creo que estén enrollándose. Seguro que es para atraerme hasta su puerta y que el pringado de Howard me clave un hacha por la espalda. En tres, dos… Justo. Siento el filo hundirse en mi escápula y me dejo caer al suelo. Howard levanta la herramienta para asestarme otro corte, tiro fuerte de su tobillo y cae golpeándose con la barandilla en la nuca. Un plan perfecto, ¿eh, lince? Vaya flojo el listillo del club de debate, no ha durado nada. Aprovecho el hacha y, visto que solo queda la nadadora, le quito la pierna a este, que ya no se va a resistir.

Voy a la cocina a tomarme un vaso de agua. Las oigo llorar arriba a moco tendido por Howard, supongo que les caía mal, pero sobrevivir a una experiencia así une y te debe dar pena que se muera hasta el más imbécil.

Cuando solo quedan dos ya no se separan, así que voy a ir tirando al sótano a colocar todo esto en el círculo ritual, no tardarán mucho en venir a vengar a sus amigos.

Menos mal que se me ocurrió dibujarlo con pintura, que la tiza siempre se borraba al limpiar la sangre al terminar. No compensa tanto esfuerzo para un minuto de ritual. Luego tengo que limpiar toda la casa, destruir herramientas, derretir cadáveres con ácido. No sé si me queda ácido, tendré que usar cal. Qué fastidio, es más lento.

Dejo los miembros preparados, a falta del brazo de Lavinia. Si no están bien colocados, me penalizan y tardo más días en sanar las heridas. Es incómodo sangrar sin parar durante días hasta que aquello cicatriza, la última vez llené tres veces la bañera. Todavía quedan restos imposibles de limpiar entre las juntas, al menos le da un aspecto creepy y no se meten ahí a intentar sobrevivir. Mejor, porque no me gusta que ensucien mi trono.

Ay mira, ya vienen cargaditas de armas, voy a hacerme el sorprendido mientras coloco bien la mano de Larry, da por saco hasta muerto. Lavinia arremete contra mí y permito que me clave una aguja de tejer en el trapecio, eso, que tenga sensación de victoria antes de que la mate con el atizador de chimenea que lleva en la otra mano. No sé por qué no me ha golpeado primero con él, es más contundente y efectivo. Se lo quito y le arreó en la cara con el hierro. Mucho músculo, pero tremenda hostia se acaba de meter, encima me ha descolocado la ofrenda.

Venga, acabemos con esto. Vuelvo a golpearla con el atizador, mientras, Heather está acuclillada en un rincón, paralizada, lo está pasando fatal la chiquilla, va a necesitar terapia después de esto. Espero que se haga famosa contando su historia de supervivencia. Lavinia me patea en la rodilla y al caer le clavo el atizador en el estómago sin querer. Bueno, pues ya casi estaría.

Agarro un martillo y la remato de un par de golpes, que tampoco hay que ensañarse, esta no era una abusona como Jennifer. Cojo la radial, porque alguna ventaja debía tener estar en el sótano, y le amputo el brazaco. Vuelvo a ordenar los miembros y recito el ritual bajo la atónita mirada de Heather.

Tras sus ojos, aquí solo hay un loco rodeado de trozos de sus amigos y que habla raro. Tras los míos, está todo imbuido en llamas azules absorbiendo la esencia de cinco jóvenes y transportándola a otro plano para que se la zampe un ser chungo de narices.

Y listo. Faena hecha. Ya limpiaré mañana, no tengo prisa. Voy a dejar que esta chica se crea que me ha matado, a ver cómo la saco de su estado catatónico y que se envalentone para atacarme.

Está sujetando el hacha que usó Howard, espero que esta no se desnuque, que aquí hay muchas esquinas con mis mesas de trabajo. Ya asoma la rabia en sus ojos, sí que le ha costado, cinco vidas en concreto. Corre hacia mí y me la clava en el corazón, para ser tan chiquita tiene fuerza la jodía. Me tiro de espaldas en el centro del círculo, así en plan poético, con los brazos abiertos, y me hago el muerto por última vez.

Heather no se acerca a comprobar nada, se va corriendo escaleras arriba y le mete hachazos a la puerta para huir. Chica lista, sabía que tenía madera de final girl.

En cuanto dejo de oír el motor de su coche, limpio la aguja de tejer que tenía clavada y subo a prepararme un café latte de calabaza.

Que uno podrá ser fan del frío, pero el motivo principal de mi pacto fue para tejer calcetines junto a la chimenea por toda la eternidad.

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Comments
  1. Susana — Oct 29, 2025:

    Un asesino cínico y burlón, no está nada mal. Aunque para ser sincera me gusta más cuando escribes sobre chicas, y cuando se ponen horny más aún.

  2. tusaficadeconfianzaOct 29, 2025:

    @Susana gracias, Su! 😊 Aunque cambiar de registro una vez al año, no hace daño 😜